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El colapso de "la fuerte": cuando seguir funcionando te roba la salud

Por Odett Niazoa · · 6 min de lectura
El colapso de "la fuerte": cuando seguir funcionando te roba la salud

Estás frente al computador y de repente no puedes respirar

Tienes cinco pestañas abiertas. Un mensaje pendiente. Un correo que no respondes hace días. La mandíbula apretada. El cuerpo cansado incluso antes de empezar el día.

Y aun así sigues.

Trabajas. Respondes mensajes. Cumples. Hasta sonríes cuando hace falta.

A veces las personas creen que alguien está bien simplemente porque sigue funcionando. Porque sigue trabajando. Porque llega a tiempo. Porque todavía puede sostener conversaciones normales.

Hay dolores que no se ven en lo superficial.

Como cuando nuevas dolencias aparecen. El cabello comienza a caer más de lo normal. La piel reacciona. El estómago se vuelve irritable. O dormir se vuelve una batalla perdida.

Y aun así se sigue.

No siempre porque se quiera. A veces porque detenerse parece peligroso. Especialmente cuando hay presión económica, migración, miedo o una vida entera aprendiendo a sobrevivir desde la exigencia.

Cuando el cuerpo vive demasiado tiempo en alerta

Muchas personas creen que el agotamiento es solamente cansancio. Pero hay momentos donde el cuerpo deja de sentirse cansado y empieza a sentirse colapsado. Como si nunca terminara de recuperarse.

Desde enfoques como la Terapia Centrada en la Compasión (CFT), se entiende que el sistema nervioso humano está diseñado para protegernos frente a amenazas. El problema aparece cuando vivimos demasiado tiempo funcionando desde la alerta.

El cuerpo entonces permanece preparado para resistir: resolver, producir, aguantar, seguir. Y poco a poco pierde la capacidad de sentirse seguro.

Ahí aparecen muchas veces:

  • la ansiedad constante,
  • el insomnio,
  • la irritabilidad,
  • el agotamiento físico,
  • la sensación de no poder descansar realmente,
  • o incluso síntomas físicos relacionados con el estrés prolongado.

No porque la persona sea débil. Sino porque ningún organismo puede mantenerse en supervivencia indefinidamente sin consecuencias.

Muchas personas funcionales viven así durante años: siguiendo adelante mientras internamente sienten que algo se está rompiendo. Y quizás una de las partes más difíciles es esta: desde afuera suelen seguir pareciendo "fuertes".

No más fuerza. Refugio.

Hay un momento donde el cuerpo deja de necesitar más exigencia. Y empieza a necesitar refugio.

No solamente consejos. No solamente productividad. No solamente "pensar positivo".

Refugio emocional. Espacios donde bajar la guardia. Donde no haya que sostenerlo todo. Donde descansar no se sienta culpa.

Porque muchas veces el problema no es falta de capacidad. Es exceso de supervivencia.

Un minuto para volver al presente

Cuando el sistema nervioso siente que todo es demasiado, no siempre necesita resolver toda la vida de inmediato. A veces necesita una pequeña señal de seguridad.

Un ejercicio simple de anclaje puede ayudar. Mira lentamente a tu alrededor e identifica:

  • 5 cosas que puedes ver,
  • 4 cosas que puedes tocar,
  • 3 sonidos que puedes escuchar,
  • 2 cosas que puedes oler,
  • 1 sensación dentro del cuerpo.

Sin apuro.

La idea no es "calmarse rápido", sino ayudarle al cerebro a salir por un momento del estado de amenaza y volver al presente. Las técnicas de grounding y mindfulness corporal han mostrado efectos positivos en regulación emocional y disminución de estados de hiperactivación asociados al estrés crónico y la ansiedad.

Tal vez no era flojera. Tal vez era agotamiento.

A veces las personas pasan años pensando que el problema es que no son suficientemente fuertes. Cuando en realidad llevan demasiado tiempo sobreviviendo sin descanso emocional real.

Y aunque no siempre sea posible cambiar inmediatamente las circunstancias externas, sí es posible comenzar a construir una relación interna menos violenta y más compasiva.

Aprender a detenerse. Aprender a pedir ayuda. Aprender que descansar también es una necesidad humana.

Porque el cuerpo no siempre colapsa para destruirnos. A veces colapsa para obligarnos a parar.

Referencias

  • Gilbert, P. (2009). The Compassionate Mind. Constable & Robinson.
  • Hayes, S. C., Strosahl, K., & Wilson, K. G. (2016). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change.
  • Kabat-Zinn, J. (2003). Mindfulness-Based Interventions in Context: Past, Present, and Future.
  • Neff, K. (2011). Self-Compassion. William Morrow.
  • American Psychological Association (APA): efectos del estrés crónico en el sistema nervioso y el cuerpo.

Si te sentiste identificada

A veces lo que sentimos no tiene un nombre claro. En Terapia Raíz acompañamos a personas que viven ansiedad, agotamiento emocional y autoexigencia a comprender lo que están viviendo y construir una relación más amable consigo mismas.

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